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GENEALOGÍAS OSIKAN

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Raíces — Santiago de Cuba, 2004–2012

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Osikán nace en La Habana en 2012, fundado por José Ramón Hernández y la teatróloga y dramaturgista Yohayna Hernández durante el proceso de creación de Aleja a tus hijos del alcohol, un karaoke escénico, a partir del texto original de Rogelio Orizondo. Ocho años antes, en Santiago de Cuba, José Ramón Hernández y Yoelkis Maceo habían fundado Teatro Histrión, proyecto de investigación y creación escénica activo entre 2004 y 2012.


Teatro Histrión sostuvo durante ocho años una investigación continuada sobre las relaciones entre dirección, dramaturgia, actuación, cuerpo, arquitectura y público. Obras como Maferefún pa’ Antonia, a partir de María Antonia, de Eugenio Hernández Espinosa —Primer Premio de Puesta en Escena en el Festival La Fiesta de las Relaciones de 2006—; El paraíso no existe, a partir de Vida y muerte de Pier Paolo Pasolini, de Michel Azama; Antígona, de Jean Anouilh; y Moira, radiografía de una mujer, a partir de Ignacio & María, de Nara Mansur, formaron parte de un repertorio que interrogaba las convenciones teatrales y buscaba otras formas de implicar a intérpretes y públicos.


La experimentación escénica estuvo atravesada desde aquellos primeros trabajos por las tensiones sociales, raciales, sexuales y culturales del contexto cubano. La herencia afrocubana, el carnaval, la doble moral, el homoerotismo, las desigualdades y las violencias ejercidas sobre determinados cuerpos intervenían directamente en la construcción de las obras. La escena se convertía en un territorio de escucha, confrontación y posible reparación de las heridas sociales.
 

Una parte importante de la creación joven santiaguera permanecía entonces fuera de los grupos profesionales y de los circuitos oficiales. Desde la Casa del Joven Creador, y especialmente desde la programación de su Patio, Teatro Histrión abrió ensayos, exhibiciones, intercambios y zonas de pensamiento para artistas que no encontraban cabida dentro de las estructuras existentes. Allí convivieron generaciones, disciplinas y sensibilidades que ya estaban produciendo otros lenguajes, aunque apenas fueran reconocidas más allá del oriente cubano.


Alrededor de aquel Patio se tejieron alianzas con la Casa del Joven Creador, el Estudio Teatral Macubá y su Café Teatro, Teatro Gestus y el Cabildo Teatral Santiago. Se compartieron escenarios, procesos formativos, conocimientos, programación y redes de circulación. La relación con la comunidad formaba parte de ese movimiento: escuchar lo que artistas y territorios necesitaban, movilizar recursos y abrir posibilidades de presencia pública.
 

De esa efervescencia surgió, en 2009, Teatro de Otoño – Festival Nacional de Jóvenes Creadores Escénicos. Impulsado desde Teatro Histrión y sostenido hasta 2014, incluso después del cierre del grupo, fue el primer festival de teatro joven de alcance nacional en Cuba. El encuentro conectaba a artistas de Santiago de Cuba, Holguín, Guantánamo y otros territorios orientales con artistas y referentes de la escena occidental del país. Junto a las obras se desarrollaban laboratorios, procesos de experimentación, intercambios metodológicos y espacios de pensamiento crítico.
 

El vínculo con Tubo de Ensayo —antecedente del Laboratorio Escénico de Experimentación Social— abrió una circulación constante de obras, ideas, teorías, deseos y preocupaciones compartidas.
 

Tras varios intentos de profesionalizar Teatro Histrión dentro del Consejo Provincial de las Artes Escénicas de Santiago de Cuba, el proyecto cerró su ciclo en 2012. Teatro de Otoño, cuya red ya desbordaba la estructura del grupo, continuó celebrándose hasta 2014.

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Brotes — La Habana y el nacimiento de Osikán, 2012–2014

 

José Ramón Hernández se trasladó a La Habana en 2012 con la experiencia artística, curatorial y organizativa acumulada en Santiago de Cuba. Ese mismo año obtuvo la Beca de Creación Milanés de la Asociación Hermanos Saíz para desarrollar Aleja a tus hijos del alcohol, un karaoke escénico. El proceso comenzó bajo el nombre de Proyecto ATHA y encontró en Teatro El Público un primer marco de producción.

 

La fundación de Osikán se sostuvo desde el inicio en la alianza entre José Ramón Hernández y Yohayna Hernández. Teatróloga, dramaturgista y cofundadora del Laboratorio Escénico de Experimentación Social, Yohayna participó como asesora y dramaturgista de Aleja a tus hijos del alcohol y acompañó el proceso de constitución de la nueva plataforma. El diálogo entre ambos atravesó los retos de lenguaje, pensamiento y organización que suponía comenzar otra estructura en La Habana. Yohayna permanece hasta hoy como dramaturgista de Osikán y como una presencia fundamental en el desarrollo de sus investigaciones.

 

Aleja a tus hijos del alcohol se creó en colaboración con las actrices Hilde Gorpe y Rosalía Roque y la pianista Laura González. La relación entre dirección, dramaturgia, actuación y música fue abriendo una investigación que desbordó progresivamente la puesta en escena del texto original. De aquel espacio compartido surgieron el lenguaje, las preguntas y la comunidad artística inicial de Osikán.

 

La pieza se preestrenó en 2013 y alcanzó una importante visibilidad nacional durante el Festival Nacional de Teatro de Camagüey de 2014. Durante ese proceso, Proyecto ATHA comenzó a llamarse Osikán y adquirió su forma pública como plataforma escénica experimental: una estructura abierta, sin elenco permanente ni organización rígida, capaz de reunir en cada investigación a artistas, especialistas y personas procedentes de otros campos de conocimiento.

 

La etapa habanera estuvo marcada también por la necesidad de construir espacios propios. En el barrio de Jesús María, Osikán comenzó a trabajar en el antiguo cine Ideal, situado en la esquina de Acosta y Compostela. Recuperar aquel edificio abandonado implicó limpiarlo, restablecer la electricidad y organizar allí ensayos, talleres, escuelas de espectadores, procesos abiertos y una programación vinculada a la vida del barrio.

 

Tras ser expulsado del cine Ideal, el proyecto intentó continuar en otro antiguo cine de la calle Belascoaín, del que también fue desalojado. Sostener su autonomía exigía intervenir materialmente en edificios abandonados, reunir una comunidad alrededor de ellos y disputar el derecho a imaginar otros usos para las infraestructuras de la ciudad.

 

Durante aquellos años, Yohayna Hernández formaba parte simultáneamente de Osikán y del Laboratorio Escénico de Experimentación Social. Entre ambas estructuras circularon dramaturgias, metodologías, referencias teóricas, angustias y deseos compartidos. El intercambio produjo una retroalimentación constante y oxigenó sus formas de crear, organizarse, gestionar recursos, relacionarse con los barrios y actuar frente a las instituciones.

 

Compartieron investigaciones, residencias, procesos curatoriales, pensamiento teórico y estrategias de sostenimiento. La creación colaborativa, la economía de las prácticas artísticas, la crítica institucional, las formas de producir conocimiento desde la experiencia y la posibilidad de vincular experimentación y transformación social atravesaron la vida cotidiana de ambas comunidades.

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Ramas — Obras, metodologías y creación de contexto, 2014–2019

 

Entre 2014 y 2016, Aleja a tus hijos del alcohol, Family Trash: coreografía de la ausencia y BaqueStriBois fueron conformando, sin haber sido concebidas inicialmente como tal, una trilogía sobre la ausencia. Las tres investigaciones trabajaron con biografías, archivos familiares, testimonios, documentos no ficcionales y personas expertas de vida para tensionar los límites entre realidad y ficción.

 

Las experiencias personales revelaban estructuras sociales más amplias: la familia, la educación sentimental, la homofobia, el racismo, las masculinidades, la prostitución masculina y las violencias inscritas sobre los cuerpos. La representación dramática convencional comenzó a transformarse en una escena performativa, documental y expuesta al riesgo.

 

Family Trash construyó su dramaturgia a partir de los objetos, recuerdos y relatos familiares de sus intérpretes, entendiendo la familia como cuerpo escénico, artificio político y territorio posible de reparación. La obra reunió de nuevo en La Habana a Yoelkis Maceo —cofundador de Teatro Histrión—, Alaín Cantillo Moreno y David Daniel Izaguirre León. Zenaida Suárez, integrante del equipo de producción de Teatro Histrión durante todo su recorrido y bautizada posteriormente como «la madre de Osikán», participó como experta de vida.

 

Gabriel Estrada Reyes se incorporó a Osikán durante la etapa habanera. Junto a Alaín Cantillo Moreno y David Daniel Izaguirre León formó parte de BaqueStriBois, obra que contó además con Rufino Nápoles Quiñones como experto de vida. Con dramaturgia y dirección de José Ramón Hernández y acompañamiento dramatúrgico de Yohayna Hernández, la investigación se adentró en la prostitución masculina gay en Cuba para colocar en el centro las masculinidades disidentes, la vulnerabilidad, el erotismo y las relaciones de poder que organizan la mirada.

 

Las obras obtuvieron algunos de los principales reconocimientos de la crítica teatral cubana. Aleja a tus hijos del alcohol recibió en 2014 una mención en los Premios Villanueva de la Crítica y otra en el Premio Aire Frío; Family Trash: coreografía de la ausencia fue nominada al Premio Caricato de la UNEAC en 2015; y BaqueStriBois obtuvo el Premio Villanueva de la Crítica y el Premio Aire Frío al mejor espectáculo en 2016.

 

BaqueStriBois fue rechazada por distintas instituciones debido a su lenguaje, sus materiales y la relación física que proponía con el público. El reconocimiento crítico y la censura comenzaron a convivir como fuerzas simultáneas dentro del recorrido de Osikán.

 

La producción de obras se entrelazó con otros dispositivos. Zona 0 – Taller de Experimentación Escénica retomó en Santiago de Cuba, en 2015, y posteriormente en la comunidad de Australia, en Jagüey Grande, Matanzas, en 2018, la línea de investigación, formación y circulación iniciada con Teatro de Otoño.

En 2017, varios años de diálogo, retroalimentación y oxigenación mutua entre Osikán y el Laboratorio Escénico de Experimentación Social se materializaron públicamente en Habana Off – Escala 1. La iniciativa, concebida y coordinada conjuntamente por ambas estructuras, trazó una ruta alternativa durante el Festival Internacional de Teatro de La Habana y cuestionó una programación concentrada en el circuito teatral de la calle Línea.

 

Obras terminadas y en proceso, instalaciones, clínicas de proyectos, exposiciones, intervenciones y conciertos performativos ocuparon distintos puntos de Centro Habana y La Habana Vieja. La ruta se articuló también con la programación de inServi – Residencia de Creación, coordinada por el Laboratorio Escénico de Experimentación Social en el edificio López Serrano, en la calle 13 de El Vedado. Propuestas nacionales e internacionales entraron así en relación con edificios, barrios y comunidades situados fuera o en los bordes del mapa oficial del festival. El recorrido dirigió la atención hacia los recursos, las redes, los modos de organización, las economías, los territorios y los sistemas de legitimación que determinan las posibilidades de existencia de una creación.

 

En paralelo, Osikán comenzó a organizar sus investigaciones como series capaces de atravesar obras, ciudades y temporalidades diferentes. Desde 2015, I Love Cities construye cartografías sensibles a partir de las biografías de quienes migran hacia las ciudades y las habitan desde posiciones periféricas. Sus episodios en Nueva York, Australia —comunidad rural cubana vinculada al antiguo central azucarero—, Berlín, Montreal, La Habana y Madrid se desarrollaron mediante entrevistas, talleres, archivos, derivas urbanas y procesos de convivencia.

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Cada ciudad aparecía como una superposición de memorias, migraciones, economías, deseos y formas de supervivencia. Las experiencias migrantes, afrodescendientes y vinculadas a las disidencias sexuales y de género ya ocupaban un lugar central en estas investigaciones antes del establecimiento de Osikán en Madrid.

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En ese mismo campo se sitúa Renting the City o la séptima maravilla, proyecto seleccionado en 2016 para la Residencia de Creación Zona Ibsen. Las obras podían durar una hora, una noche o varios días; acontecer en un teatro, un edificio de viviendas o una comunidad rural; y convocar relaciones contemplativas, participativas, relacionales o ceremoniales. Cada investigación encontraba su estructura en las personas, los conflictos y los territorios involucrados.

 

Zenaida Suárez atravesó también estas investigaciones: formó parte de I Love Habana y sus cartas se incorporaron a Renting the City o la séptima maravilla, extendiendo dentro de las obras una relación iniciada muchos años antes en Teatro Histrión.

 

La circulación internacional acompañó este movimiento. Las obras y proyectos de Osikán se presentaron en República Dominicana, Estados Unidos, Alemania, México, Chile, Canadá, Bélgica, Brasil y España, entre otros contextos. BaqueStriBois recorrió festivales e instituciones como Adelante, en Heidelberg; el Museo Universitario del Chopo, en Ciudad de México; Santiago a Mil, en Chile; deSingel, en Amberes; Pumpenhaus, en Münster; y, en 2022, MIRADA – Festival Ibero-Americano de Artes Cênicas, en Santos, estado de São Paulo. En cada destino, las investigaciones nacidas en Cuba entraron en contacto con otros marcos políticos, culturales y comunitarios.

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Poda — OPIRA, censura y salida de Cuba, 2019–2021
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El 8 de septiembre de 2019, Osikán estrenó en La Habana Okana, ritual afroRadioActivo, primer episodio de la serie OPIRA, creado junto a Souvenir, cuya colaboración dio forma al universo musical de la pieza. La obra cruzaba el universo filosófico y simbólico del dilogún con la performatividad, entendiendo los rituales afrocubanos y los cuerpos que los sostienen como sistemas de conocimiento.

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Geischar González Valiente, Celia B. Pérez Erraste, Lilliam Chacón Benavides y Sahivel Fuentes Pérez tocaban tambores batá bajo las imágenes de Sara Gómez, primera mujer cubana en dirigir un largometraje de ficción. Yohayna Hernández, Gabriel Estrada Reyes, Dáril Valeris, Dianelis Diéguez La O y Alaín Cantillo Moreno formaron también parte del proceso de creación.

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Okana retomaba uno de los lemas centrales de la Revolución cubana —«con todos y para el bien de todos»— para preguntar qué cuerpos estaban realmente comprendidos dentro de ese «todos» y dónde se encontraban los cuerpos negros en la representación de la nación. El feminismo negro, el pensamiento afrocentrado y la espiritualidad afrocubana intervenían en la dramaturgia, la materialidad y la producción de presencia. La obra confrontaba el racismo estructural en Cuba y las persistencias coloniales dentro del proyecto revolucionario. Por sostener esa pregunta, fue censurada.

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El 13 de diciembre de ese mismo año, I Love Madrid se presentó en Naves Matadero. Sexto episodio de I Love Cities, la pieza reunía biografías, migraciones, espiritualidades y formas de pertenencia atravesadas por la experiencia migratoria. Madrid aparecía como una ciudad habitada desde la incertidumbre: territorio de llegada y, al mismo tiempo, lugar donde volvían a negociarse la pertenencia, la memoria y la supervivencia.

 

En los meses siguientes, la vigilancia, las prohibiciones y la persecución contra artistas y estructuras independientes se intensificaron en Cuba. El 27 de noviembre de 2020, cientos de artistas, intelectuales y otras personas vinculadas a la cultura se congregaron frente al Ministerio de Cultura para exigir diálogo, reclamar libertad de expresión y creación y denunciar la represión contra artistas independientes.

 

La dispersión de su comunidad artística, la censura y la imposibilidad de continuar creando en libertad empujaron a Osikán a establecerse en Madrid. Allí tuvo que reunir un nuevo equipo, encontrar lugares donde ensayar y producir y sostener a distancia los vínculos con quienes permanecían en Cuba y en otros territorios.

 

En Cuba, María Mercedes Ruiz Ruiz —Mercy— había trabajado como dramaturgista en I Love Habana, presentada en la Bienal de La Habana de 2019, y acompañado el proceso inicial de Eyilá Ashé Ebbora. Después del establecimiento de Osikán en Madrid, asumió la coordinación del proyecto en Cuba y sostuvo los vínculos entre ambas geografías.

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Trasplante — Madrid, Conciencia Afro y nuevas raíces, 2019–2023
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Osikán llegó a Madrid después de una trayectoria construida en los márgenes y las fronteras de los circuitos culturales cubanos. Su autonomía se jugaba en entrar y salir de las instituciones, colaborar cuando era posible y preservar su capacidad de decisión. Había creado en patios, cines abandonados, barrios, rutas alternativas y redes de colaboración.

 

En Madrid encontró una tensión distinta, pero conocida: las experiencias, memorias y lenguajes de las comunidades afrodescendientes, migrantes, racializadas y pertenecientes a las disidencias sexuales y de género continuaban ausentes o aparecían de manera excepcional.

 

Osikán comenzó a reconocerse entonces como Vivero de Creación e Imaginación Social. La nueva formulación reunía la investigación escénica, el acompañamiento de trayectorias, la formación, la mediación, el archivo, la cooperación intercultural, la profesionalización y la construcción de infraestructuras propias.

 

El vínculo con Conciencia Afro se construyó a través de relaciones concretas. En 2019, Yeison Fernando García López participó en I Love Madrid, poniendo en diálogo su experiencia migratoria y su trabajo como politólogo con la investigación escénica. De aquel encuentro creció una colaboración sostenida entre Osikán y Conciencia Afro, decisiva para el arraigo del proyecto en Madrid.

 

Una de las primeras expresiones públicas de esa confabulación fue el programa […] Como las olas del mar, iré y volveré, comisariado por José Ramón Hernández y Osikán para el Festival Conciencia Afro de 2022 en Matadero Madrid. Cine afrocubano, pensamiento, performance, espiritualidad y memoria pusieron en relación las diásporas negras de Cuba y España, sus gestos de resistencia ancestral y sus experiencias del presente.

 

Después llegó el diseño y la dirección artística de la Residencia Afronteriza, concebida junto a Conciencia Afro como un programa de investigación, creación y profesionalización para artistas afrodescendientes, migrantes y personas racializadas. Alrededor de ese núcleo fueron creciendo el Festival Afronteriza, Tejiendo Raíces, el Archivo ITÁN y la Bienal Afrodiaspórica.

 

Mientras esa alianza ganaba cuerpo, Osikán desarrolló en Matadero Madrid la residencia de arte y educación ¿En qué crees? – red de agentes imaginarios. Dentro de ella, Los Caribes reunió entre 2022 y 2023 un grupo de trabajo alrededor de las diásporas migratorias del barrio de Legazpi. El Caribe aparecía como territorio geográfico, construcción imaginaria, memoria diaspórica y forma poética de socialización. Artistas, habitantes y agentes del barrio rastrearon saberes, relatos y presencias caribeñas dentro de la ciudad.

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El vivero — La Casa en Madrid, 2023–presente
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En 2023, Osikán abrió una sede propia en Madrid. La Casa dio estabilidad material a una historia construida entre el Patio del Joven Creador, los cines abandonados de La Habana, los talleres de experimentación, las rutas curatoriales, la circulación internacional y las alianzas tejidas en la diáspora.

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La Casa funciona como centro de investigación, creación y vida compartida. En ella se ensaya, se cocina, se archiva, se estudia, se produce, se acompaña a artistas, se celebran ceremonias, se reciben comunidades y se imaginan proyectos. Sus procesos se extienden hacia otros barrios, instituciones y territorios; regresan después a la Casa transformados en conocimiento, relaciones y nuevas posibilidades de acción.

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En febrero de 2023, El vuelo del hipotálamo se presentó dentro del programa Acento de La Casa Encendida. La obra levantaba una ceremonia escénica para las muertas y los muertos en el mar. Un altar colectivo, el mito de las muñecas Abayomis y las experiencias de jóvenes procedentes de Congo, Camerún, Marruecos, Liberia, Nigeria, Costa de Marfil y Senegal sacaban la muerte migrante del registro estadístico para situarla en el duelo, la espiritualidad y la memoria compartida.

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La pieza interrogaba cómo acompañar una pérdida que desborda la experiencia individual; cómo producir presencia para quienes han sido convertidos en cifra, amenaza o ausencia; cómo convocar a las vivas y a las muertas dentro de una misma comunidad escénica.

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En 2024, José Ramón Hernández comisarió para el Museo CA2M las Picnic Sessions: […] Fui al monte y traje cosita buena pa’ uté. Durante seis encuentros —Rompimiento, Rezo, Plegaria, Trance, Manifestación y Coronación—, la terraza del museo se convirtió en monte, archivo vivo y territorio ceremonial. Espiritualidad, saberes afrodiaspóricos, música, danza, performance y pensamiento entraron en una programación construida desde el ashé, la resistencia y la fugitividad.

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Ese mismo año, Eyilá Ashé Ebbora – Archivo vivo de resistencias, segundo episodio de OPIRA, retomó y desarrolló en Madrid una investigación iniciada años antes en Cuba. Creada por José Ramón Hernández y Osikán en colaboración con Cacao Díaz, Euyín Eugene, Sofía Perdomo, Malvin Starlin Montero, Yohayna Hernández, Ignacio Calderón, Yunieski Gil y Adriana Reyes, la obra reunió a una comunidad artística afrodescendiente, migrante y trans alrededor de la fuerza política de la espiritualidad.

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El cuerpo filosófico yoruba, las ritualidades afrocaribeñas, la migración, el cimarronaje, la memoria, la reparación y la sanación se encontraron en una ceremonia de doce sacrificios, doce consejos, doce ofrendas y doce guerreras. Eyilá se estrenó el 21 de septiembre de 2024 en La Casa Encendida, clausurando el Festival ÍDEM, con el apoyo de Art for Change de la Fundación “la Caixa”.

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La Casa alberga hoy obras, residencias, laboratorios, archivos, cocinas comunitarias, procesos pedagógicos y encuentros donde la creación convive con la espiritualidad, la memoria y la defensa de los derechos culturales. Desde allí se acompañan trayectorias, se comparten recursos y se fortalecen redes entre Madrid, Cuba, el Caribe, América Latina, África y Europa.

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En Santiago de Cuba, el Patio de la Casa del Joven Creador acogió una escena joven que permanecía fuera del mapa nacional. En La Habana, Osikán limpió cines abandonados, trazó una ruta paralela al festival oficial y creó desde los márgenes del circuito estatal. En Madrid, convirtió un patio en altar, rastreó el Caribe en Legazpi, llevó el monte a la terraza de un museo y abrió una casa en la calle de las Peñuelas.

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Entre esas geografías permanecen los cuerpos, las memorias, los conflictos y las comunidades que han dado forma al recorrido. El vivero crece allí donde una obra necesita tierra, una trayectoria necesita sostén, una memoria reclama presencia o una comunidad decide construir la infraestructura que todavía no existe.

Osikán - vivero de creación e imaginación social

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