FESTIVAL AFRONTERIZA

Afronteriza – Encuentro Internacional de Prácticas Performativas
*Hacia una casita negra en el fondo de la manigua*
Madrid, del 9 al 13 de diciembre de 2026
Afronteriza – Encuentro Internacional de Prácticas Performativas es un espacio de creación, investigación, pensamiento y encuentro profesional dedicado a las prácticas performativas situadas y expandidas de artistas afrodescendientes, migrantes, racializades y disidentes sexo-género. Nace en Madrid en 2023 de la alianza entre Conciencia Afro y Osikán – Vivero de Creación e Imaginación Social, y de la necesidad de dar vida pública, circulación y continuidad a los procesos abiertos por la Residencia Afronteriza. Desde entonces reúne obras, investigaciones, conversaciones y comunidades procedentes de distintos territorios para pensar qué formas artísticas estamos produciendo y qué condiciones necesitamos para sostenerlas.
La edición de 2026 tendrá lugar del 9 al 13 de diciembre bajo el lema *Hacia una casita negra en el fondo de la manigua*. La casita propone una infraestructura cultural, afectiva y política donde nuestras prácticas puedan investigar, aparecer, circular y permanecer. El diminutivo importa: habla de proximidad, cuidado y escala humana; de un lugar sostenido por quienes lo habitan. Una estructura capaz de acoger ensayo, conversación, cocina, archivo, ceremonia, celebración y organización cotidiana.
La manigua nombra un territorio espeso, difícil de cartografiar y gobernar. En la historia del Caribe ha sido espacio de fuga, insurgencia y recomposición de la vida. Entrar en ella exige abandonar los caminos trazados por otros, aprender a orientarse mediante saberes compartidos y construir refugios capaces de desplazarse, ocultarse o reaparecer. En esa espesura, la casita negra funciona como lugar de escucha, fabulación e imaginación performativa: un espacio para ensayar formas de existencia que desbordan la vigilancia, la excepcionalización, la traducción forzada y el mandato de representar una identidad reconocible.
Esta manigua se abre hoy en el centro de Madrid, una ciudad que nos expulsa constantemente de sus viviendas, sus barrios, sus espacios culturales y sus lugares de decisión. Cada desplazamiento rompe vínculos, interrumpe procesos y obliga a comenzar de nuevo. La casita negra nace dentro de esa intemperie como posibilidad de producir suelo común: un lugar donde arraigar, compartir recursos, elaborar lenguajes propios y cuidar las relaciones que hacen posible la continuidad.
En 2026, Afronteriza abre una investigación sobre las estéticas performativas afronterizas, los modos de producción que las sostienen y las relaciones que construyen entre práctica artística, comunidad y política. Lo afronterizo nombra formas de creación atravesadas por fronteras geográficas, raciales, sexuales, disciplinares e institucionales, capaces de trabajar en sus pliegues, alterar sus límites e inventar otras maneras de encontrarse. Estas estéticas se producen desde memorias, técnicas corporales, espiritualidades, oralidades, experiencias migratorias, saberes comunitarios y formas de imaginación afrodiaspórica.
Las estéticas performativas afronterizas forman un campo plural de decisiones formales, relaciones y maneras de organizar el trabajo. El encuentro pregunta qué condiciones materiales necesita una práctica para desarrollarse; cómo participa una comunidad en la construcción de una obra; qué vínculos pueden tejerse entre investigación artística y acción política; y qué modos de producción se corresponden con los mundos que las propias creaciones imaginan.
Obras, muestras de procesos, laboratorios, clínicas de dramaturgia performativa, seminarios, conversaciones, espacios de mediación y encuentros profesionales conforman la programación. Cada dispositivo propone una relación distinta entre artistas, públicos, comunidades, investigadoras, curadoras, programadoras e instituciones. Afronteriza observa lo que aparece en escena y todo aquello que sostiene esa aparición: las economías, los cuidados, los tiempos, las redes y las responsabilidades compartidas.
Afronteriza entiende la producción como una práctica política. Crear implica decidir cómo se distribuyen los recursos, quién participa en las decisiones, qué saberes adquieren autoridad y qué relaciones permanecen después de cada encuentro. La casita negra se construye desde esas preguntas: una casa dentro de la casa a la que siempre sea posible volver.

