LA CASA

En 2023, Osikán abrió una sede propia en Madrid. La Casa dio estabilidad material a una historia construida entre el Patio del Joven Creador, los cines abandonados de La Habana, los talleres de experimentación, las rutas curatoriales, la circulación internacional y las alianzas tejidas en la diáspora.
La Casa funciona como centro de investigación, creación y vida compartida. En ella se ensaya, se cocina, se archiva, se estudia, se produce, se acompaña a artistas, se celebran ceremonias, se reciben comunidades y se imaginan proyectos. Sus procesos se extienden hacia otros barrios, instituciones y territorios; regresan después a la Casa transformados en conocimiento, relaciones y nuevas posibilidades de acción.
En febrero de 2023, El vuelo del hipotálamo se presentó dentro del programa Acento de La Casa Encendida. La obra levantaba una ceremonia escénica para las muertas y los muertos en el mar. Un altar colectivo, el mito de las muñecas Abayomis y las experiencias de jóvenes procedentes de Congo, Camerún, Marruecos, Liberia, Nigeria, Costa de Marfil y Senegal sacaban la muerte migrante del registro estadístico para situarla en el duelo, la espiritualidad y la memoria compartida.
La pieza interrogaba cómo acompañar una pérdida que desborda la experiencia individual; cómo producir presencia para quienes han sido convertidos en cifra, amenaza o ausencia; cómo convocar a las vivas y a las muertas dentro de una misma comunidad escénica.
En 2024, José Ramón Hernández comisarió para el Museo CA2M las Picnic Sessions: […] Fui al monte y traje cosita buena pa’ uté. Durante seis encuentros —Rompimiento, Rezo, Plegaria, Trance, Manifestación y Coronación—, la terraza del museo se convirtió en monte, archivo vivo y territorio ceremonial. Espiritualidad, saberes afrodiaspóricos, música, danza, performance y pensamiento entraron en una programación construida desde el ashé, la resistencia y la fugitividad.
Ese mismo año, Eyilá Ashé Ebbora – Archivo vivo de resistencias, segundo episodio de OPIRA, retomó y desarrolló en Madrid una investigación iniciada años antes en Cuba. Creada por José Ramón Hernández y Osikán en colaboración con Cacao Díaz, Euyín Eugene, Sofía Perdomo, Malvin Starlin Montero, Yohayna Hernández, Ignacio Calderón, Yunieski Gil y Adriana Reyes, la obra reunió a una comunidad artística afrodescendiente, migrante y trans alrededor de la fuerza política de la espiritualidad.
El cuerpo filosófico yoruba, las ritualidades afrocaribeñas, la migración, el cimarronaje, la memoria, la reparación y la sanación se encontraron en una ceremonia de doce sacrificios, doce consejos, doce ofrendas y doce guerreras. Eyilá se estrenó el 21 de septiembre de 2024 en La Casa Encendida, clausurando el Festival ÍDEM, con el apoyo de Art for Change de la Fundación “la Caixa”.
La Casa alberga hoy obras, residencias, laboratorios, archivos, cocinas comunitarias, procesos pedagógicos y encuentros donde la creación convive con la espiritualidad, la memoria y la defensa de los derechos culturales. Desde allí se acompañan trayectorias, se comparten recursos y se fortalecen redes entre Madrid, Cuba, el Caribe, América Latina, África y Europa.
En Santiago de Cuba, el Patio de la Casa del Joven Creador acogió una escena joven que permanecía fuera del mapa nacional. En La Habana, Osikán limpió cines abandonados, trazó una ruta paralela al festival oficial y creó desde los márgenes del circuito estatal. En Madrid, convirtió un patio en altar, rastreó el Caribe en Legazpi, llevó el monte a la terraza de un museo y abrió una casa en la calle de las Peñuelas.
Entre esas geografías permanecen los cuerpos, las memorias, los conflictos y las comunidades que han dado forma al recorrido. El vivero crece allí donde una obra necesita tierra, una trayectoria necesita sostén, una memoria reclama presencia o una comunidad decide construir la infraestructura que todavía no existe.